Cuando se acerca la época de navidad se abre un espacio para la reflexión ciudadana y la conclusión de lo que se hizo y dejo de hacer en la vida, cuando el año 2018 llega a su ocaso con las brisas decembrinas y el surcar de las cometas en el firmamento local.

Este año que ya llega a su recta final con el mes diciembre, deja conclusiones en materia ciudadana, social y política en Sabanalarga.

Todos quedan a la expectativa de lo que está por venir, de los espacios que fueron reclamados para cambiar los rumbos de nuestra ciudad y que finalmente no se han visto en ninguna de las latitudes de nuestra geografía.

La ciudad vive momentos álgidos, y se busca atenuar por parte de las autoridades varios de los problemas que la agobian.

Uno de ellos el número acelerado de accidentes en vías de las ciudad que se registraron en el año que están por terminar, y que hizo que se dispusieran por parte del Tránsito departamental acciones, como la campaña de concientización  que se realizó en la plaza principal de esta población para generar conciencia ciudadana y de esa forma bajar los índices de accidentalidad registrados en el municipio; por una parte, y por la otra los 18 muertos que deja la horda violenta que se registró en el 2018, afectándose la retoma del clima de seguridad que se empezaba a vivir después de las épocas oscuras que se vivieron en la  ciudad.

El 2019 será un año de desafíos y de esperanza. El hecho merece una reflexión ciudadana profunda que permita reorientar la realidad social.

Será un año de un altísimo proselitismo político en esta población, lo que indica que es hora de reconvencionar y dejar de lado el maltrecho rumbo, donde se ha quedado sin Dios y Ley muchos problemas que agobian la ciudad: el espacio público,  la movilidad, la seguridad entre otros; a la que simple vista torna caótica en las zonas donde se concentra la población.

El tobogán oscuro en el que sucumbe la juventud que se deja permear por varios flagelos,  a un pueblo que en el pasado los pocos asesinatos existentes eran matizados por la ficción y los interminables relatos de los abuelos que le ponían una alta dosis de superstición alardeando que los detalles eran variados.

Hoy para adelantar diligencias normales de una ciudadanía que padece las imprudencias por los distintos matices que aquí se comentan, atracos, imprudencias viales a peatones, en fin.

Sólo de espera que la reflexión de fin de año, sea para adentrarse en el grito de la conciencia colectiva que reclama un mejor porvenir ciudadano.