Las diferencias suscitadas entre la gerente de Ceminsa y el Alcalde de la ciudad de Sabanalarga, generan múltiples análisis de parte de la ciudadanía. Lo cierto es que el alcalde posa muchas veces como un motivador para que los más necesitados sean tenidos en cuenta.

Este es un hecho de una valía interesante en medio de la falta de la apropiación del interés por los demás, pero al margen de esa bondad no puede perder de vista la primera autoridad de Sabanalarga de saber quien es.

Todos estos argumentos persisten porque señaló que sí no se habilitan la ambulancia por parte de la gerente de Ceminsa, al cuerpo de voluntariado de Bomberos qué pasará con la gente de las zonas más apartadas, cuando requieran de este tipo de servicio, y la responsabilizó de la muerte de una persona sí no se auxilia por la prestación oportuna de una ambulancia.

La discusión se trasladó a la radio, el alcalde hizo sus reparos. El conato para ventilar este hecho fue la puja de dos conductores que llegaron hasta donde está un paciente que requería ser auxiliado y terminaron enfrentados. Las razones son conocidas.

El alcalde dijo al aire en programa radial, que responsabilizaba a la gerente sí alguien no recibía la atención debida por la no habilitación de la ambulancia. Su voz  fue de buen recibo. Desde el punto de vista institucional ese criterio sí será del consenso de todos. A sabiendas que la administración pública tiene un orden jerárquico, donde él funge como la máxima autoridad administrativa del municipio, y la gerente hace parte de una jerarquía administrativa que él preside.

Si bien es cierto la primera autoridad de los sabanalarguero está en lo cierto del deber ser, no debe perder la visión de la importancia que él representa dentro de la administración al fungir como alcalde. Como decía el Cacique de la Junta se las dejo ahí…!!!