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Crónica/ La Transmisión de un sonido en el tiempo

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Por Xavier Avila Patiño/ xavi0525@hotmail.com

El reloj de la Iglesia San Antonio de Padua marca las 11:00 PM, las campanadas del templo indican ineludiblemente que el viernes está por acabarse, en un costado del atrio se encuentra Marciano y Evaristo, el primero un veterano personaje de las celebraciones de la Semana Santa que por lo menos hace más de 56 años participa como cargador, trompetero, custodio y todo lo que se requiera para conmemorar esta importante fecha y el segundo, un hombre maduro que desde niño por promesa hecha de su madre ante un quebranto de salud prometió asistir y participar de los rituales de semana santa hasta que estuviera con vida, desde entonces ha sido florero, luego cargador y desde hace 25 años acompañante de uno de los rituales populares más interesantes de la Semana Santa en Sabanalarga: tocar la trompeta que anuncia la muerte de Jesús.

Este ritual consiste en anunciar la muerte de Jesús durante la cuaresma, para lo cual cada viernes antes del Viernes Santo entre el silencio de la noche y las primeras horas del sábado se hace sonar una trompeta de un metro de largo con un sonido especial lúgubre y misterioso en los diferentes barrios de la ciudad, preferiblemente en las esquinas, ella es signo que anuncia la muerte de Cristo, el recorrido se hace durante 5 viernes y se abarca toda la ciudad, el trompetero hace el recorrido a pie, e inicia tocando en la puerta de la iglesia San Antonio ( primer templo de la ciudad) El ritual es una especie de pregón que anuncia la proximidad de los días santos, en especial del Viernes Santo día en que se conmemora la muerte de Cristo y donde la trompeta es tocada en la procesión del Santo Sepulcro anunciando el cortejo de Jesús.

Marciano vuelve a mirar el reloj de la iglesia, nos cuenta muy emocionado como es vivir este ritual y más en este año en el que ya por salud no lo realiza el, sino un joven que lo ha sucedido y ha recibido el saber ancestral de la nota lúgubre que es emitida por la trompeta. Ronaldo de —- años es el nuevo trompetero, decidió tocar la trompeta y cumplir con el ritual por un profundo amor e interés que tiene por la Semana Santa de Sabanalarga, además que hace unos años sirve como uno de los apóstoles en la organización de la celebración. A las 11:20 aparece Ronaldo sobre el atrio, trae la gran trompeta sobre el hombro, llega, saluda a Evaristo y Marciano, se reúnen y tras unas indicaciones de su mentor inicia santiguándose y justo al frente de la puerta mayor empieza a tocar, el sonido sorprende a más de uno de los pocos transeúntes del lugar quienes se acercan a ver el momento que, más que curioso es misterioso, pues no hace falta al que dicho sonido asuste o espante por considerarlo el de la hora final.

En todo momento Marciano está ahí observando cada paso y analizando cada sonido de su pupilo que ha preservado por una generación más los saberes de la Semana Santa de Sabanalarga. Inician el recorrido hacia el sur de la ciudad, hasta donde los pies los lleven y hasta donde se encuentre la última casa de la población, no le temen a nada pues van con la confianza puesta en Dios; Marciano dice que su pupilo va aprendiendo poco a poco y asegura con profunda convicción que el legado se mantiene y recuerda como él también solicitó hace ya 35 años tocar la trompeta al señor Manuel Vizcaíno. En el recorrido los perros ladran, algunas personas se asoman al paso de los tres hombres y de los curiosos que esta vez decidimos seguirle los pasos a Ronaldo, Evaristo y Marciano.

Entre comentarios, historias, relatos y anécdotas como aquella en la que unos sujetos huyeron despavoridos al oír la trompeta dejando inconcluso una partida de dominó en plena calle de un barrio local, avanza la jornada del toque de la trompeta por alrededor de unas 4 horas. Son las tres de la mañana, luego de una travesía por las calles, Ronaldo se despide de Evaristo y Marciano la trompeta ha sonado casi un centenar de veces por las calles, al día siguiente en el mercado, en tertulias y encuentros se escuchará a más de uno decir que oyó la trompeta de la Semana Santa y con ello la predisposición especial para vivir en las calles la celebración, entre tanto Marciano Iglesias alista su atavío no para usarlo el mismo sino para entregarlo a una nueva generación que vive y siente la Semana Santa.

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