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Tiendas de barrio sobreviven con el ‘fiao’, ante la instalación de almacenes de cadena

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—Yo voy para la tienda donde fían.

Alcanzo a decir Hernando Mercado, un hombre de presencia adusta que va rumbo a la tienda de los hermanos Jiménez  ubicada en la calle 8 # 12-04 sector de Villa Carmen a comprar el almuerzo de su familia.

El fiado permite que las tiendas de barrio en la ciudad, que en promedio son una 220 de acuerdo a lo manifestado por el Secretario de Impuesto municipal, Rolando Osorio, sobrevivan al posicionamiento de los grandes almacenes de cadenas.

Para Reinaldo Jiménez Escorcia, de 31 años de edad y quien lleva cinco años al frente del negocio como administrador. Tiene un control de clientes que se valen del ‘fiao’ en su libreta de apuntes donde aparecen 21 personas, con un promedio de créditos que van desde los 100.000 pesos hasta los 600.000.

Pese a todo esto la tienda sobrevive con el fiao, y la venta de productos menudeados, como el aceite, la cebolla, la azúcar…, en fin esta estrategia permite que la gente del común del barrio acomode sus precarias finanzas muchas veces. Se venden 200 pesos de cebolla y 500 de aceites, este tipo de ventas no se evidencian en los almacenes de cadena, lo que indica que el posicionamiento de estas empresas, establecen un valor diferencial entre compradores de tiendas de barrio y compradores, con un poder adquisitivo mayor que les permite comprar donde quieran.

El hombre que anda con un cartón de cigarrillo rasgado, es Hernando Mercado quien dijo que era de gran provecho el vale, porque ayuda a sacarlo de los apuros. Lo empuña, es el única arma con la que cuentan a la hora de cotejar los números de cada una de las compras realizadas a la hora de pagarle al tendero, la tarjeta de crédito artesanal, que no requiere de reporte de central de riesgo, sino la palabra empeñada y la buena reputación con la que cuenta en el barrio el potencial acreedor del vale, que significa en el argot de los tenderos, crédito donde prevalece la palabra de gallero.

La tienda con el paso de los años, se ha convertido para muchos en la válvula de escape, para aliviar las crisis que se presentan dentro de la economía familiar cuando menguan los recursos y queda una puerta de salida: el vale de la tienda.

A muchos motivados por ese gesto del tendero compran casi siempre. La evolución por parte de las grandes empresas vinculadas a la venta de productos de la canasta familiar, tienen otro tipo de compradores lo que indica que la situaciones actuales de la ciudad, da pie para que haya toda clase de potenciales compradores, de todos los gustos.